Las
organizaciones ambientalistas no creen que la Cumbre sea un golpe de timón para
la emisión de los gases de efecto invernadero, cuya excesiva presencia en la
atmósfera (396 partes por millón, en el caso del dióxido de carbono) ha
calentado el planeta al punto de provocar el llamado cambio climático de la
actualidad.
"Es
un evento político importante, porque van a estar 120 jefes de Estado, pero lo
que necesitamos son mecanismos que brinden resultados", dijo a Efe la
oficial de Cambio Climático del Centro Humboldt y de Sufwatch Latinoamérica,
Tania Guillén.
Según
las Naciones Unidas, la Cumbre de New York "diferirá de las anteriores en
que su objetivo es fomentar la acción por parte de los gobiernos, las empresas,
las instituciones financieras, la industria y la sociedad civil, mediante
compromisos nuevos y contribuciones a la Cumbre que sean relevantes, ampliables
y exportables, cuyo objetivo sea ayudar a cambiar el rumbo del planeta hacia
una economía baja en carbono".
De
hecho, Ban Ki-moon espera que esta no sea una reunión sin trascendencia, pues
él mismo "comprometió" personalmente a varios presidentes del mundo
para que viajaran a New York, entre ellos al nicaragüense Daniel Ortega. Aún así, el escepticismo no cambia en las
organizaciones no gubernamentales dedicadas al cambio climático en Nicaragua.
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