La
actividad reunió a cientos de jóvenes voluntarios de la organización Paso
Pacífico y a empleados de la Embajada de Estados Unidos en Managua, entidades
que se mostraron interesadas en aportar al saneamiento de costas.
La
representante de Paso Pacifico, Liza González, manifestó que el interés en el
Cocibolca, que tiene una extensión de 8,600 kilómetros cuadrados, se debe
principalmente a que constituye un importante reservorio de agua para Nicaragua
y para Centroamérica.
“Vamos
a tratar de darle un respiro, reduciendo la cantidad de material no reciclable
que está llegando hasta sus aguas”, dijo.
“Nuestras
decisiones pueden ayudarnos a resolver el problema de la contaminación marina.
Cambiando nuestros hábitos podemos generar menos basura, reciclarla y disponer
de ella adecuadamente”, recomendó Gonzàlez.
Mientras
que la embajadora Phyllis Powers recordó que la basura que permanece en las
costas representa una amenaza para la salud de las personas, para el
medioambiente y para la economía del país.
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