San Salvador / AP — Un juez resolvió el miércoles
enviar a juicio a la exprimera dama salvadoreña Ana Ligia de Saca, acusada de
lavado de dinero en un caso por el que ya fue juzgado y condenado el
expresidente Tony Saca.
El juez Miguel Ángel García también decidió que los
empresarios César Daniel Funes Cruz y Ricardo Lemus Zelaya enfrenten un proceso
por el mismo delito y absolvió a otras diez personas, entre ellas, a otros
empresarios y publicistas que el Ministerio Público había procesado por el
mismo caso, conocido como “Destape a la Corrupción Fase II”.
El caso está ligado a actos de corrupción del gobierno
del expresidente Tony Saca (2004-2009). La ex primera dama había confesado su
responsabilidad en el lavado de unos 25 millones de dólares de fondos públicos,
pero se retractó luego de que el Ministerio Público le exigiera que regresara
al Estado 17,3 millones de dólares. De ser encontrada culpable podría recibir
una condena de entre cinco y 15 años de prisión.
El abogado defensor de la señora de Saca, Miguel Flores,
dijo que no descarta volver a negociar con la Fiscalía un proceso abreviado. Al
respecto, el Fiscal General, Raúl Melara, fue enfático y dijo en conferencia
que de prensa que “si paga los 17 millones lo podríamos considerar”.
Melara
sostuvo que los que los salvadoreños esperan recuperar los millones de dólares
que han sido robados al Estado y a la gente.
El procedimiento abreviado es una figura procesal que
consiste en la admisión de los hechos por parte del imputado, quien además
otorga su consentimiento para poder prescindir de toda la formalidad del debate
y que se dicte una sentencia de un modo simplificado.
La ex primera dama está acusada de lavado de
dinero y encubrimiento de una red que lavó 25 millones de dólares presuntamente
mediante la triangulación de fondos que salían de las arcas del Estado hacia
particulares que los transferían a varias agencias de publicidad, que a su vez
los remitían a empresas de comunicación de la familia del expresidente Saca.
El exmandatario, de 54 años, cumple una condena de 10
años en el penal La Esperanza, en la periferia de San Salvador, por el desvío
de más de 300 millones de dólares de fondos públicos para favorecer a sus
empresas y terceros. En septiembre de 2018 el expresidente pidió un proceso
abreviado y después de confesar sus delitos, un tribunal lo sentenció por
peculado, lavado de dinero y activos.
Cinco de sus viejos colaboradores también se declararon
culpables durante el juicio para obtener una condena menor. Recientemente, en
otro proceso penal, el expresidente Saca solicitó someterse a un proceso
abreviado y admitió haber sobornado a una empleada judicial para que le
filtrara información sobre un proceso civil en su contra.
Por su confesión,
según el acuerdo con la Fiscalía, Saca sólo recibirá una pena de dos años de
prisión. De no haberlo hecho, podría haber enfrentado una sentencia de seis a
10 años que se sumarían a los 10 que ya está cumpliendo.
Publicar un comentario