Bogotá Colombia / AP - El proceso de paz entre las
FARC y el Estado colombiano consistió en buena medida en la negociación de un
relato. Eso sucedió en La Habana, durante más de cuatro años de conversaciones,
y sigue pasando, cada día, en medio de la aplicación de los acuerdos que
pusieron fin a un conflicto armado de más de medio siglo.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el sistema de
justicia encargado de juzgar los crímenes de la guerra, es el escenario en el
que se confrontan ahora las versiones sobre el pasado reciente de un país
lacerado por la violencia. Por eso su función, que en última instancia es
cristalizar la historia, es primordial para la reconciliación de la sociedad y
el resarcimiento a las víctimas.
Ante ese tribunal compareció este lunes la cúpula de la
extinta guerrilla para responder del delito de secuestro sistemático. El que
fuera su máximo líder, Rodrigo Londoño, Timochenko, admitió los errores
cometidos y pidió formalmente perdón.
"Asumimos, como hombres y mujeres que formaron parte
del último Estado Mayor Central que sobrevivió a la confrontación, nuestra
responsabilidad ética y política", afirmó el exjefe guerrillero,
acompañado de una decena de comandantes.
Londoño, hoy presidente de la Fuerza
Alternativa Revolucionaria del Común, el partido nacido de la organización
insurgente, reiteró además el compromiso con la paz de su dirección.
"Honraremos nuestra palabra empeñada, porque así nos
lo impone nuestra ética nos debemos como revolucionarios y ciudadanos",
dijo, en lo que supone la enésima declaración de intenciones que se desmarca de
la deriva de un grupo de disidentes encabezado por Iván Márquez y Jesús
Santrich, que a finales de agosto anunciaron su regreso a las armas.
Este es uno de los mensajes centrales del escrito que
acompaña el documento entregado al tribunal, una versión colectiva sobre los
miles de secuestros perpetrados durante el conflicto, que son objeto de
investigación del caso 001, abierto en julio de 2018.
Es decir, Timochenko mantiene que la violencia
fue una derrota, el fracaso de todos, aunque la atribuye a las dinámicas
propias de una confrontación bélica. "Tras décadas de guerra fratricida,
nadie podría decir que hubo algún vencedor.
Por el contrario, generaciones enteras fuimos condenadas
a la violencia de todo tipo, incluyendo las peores vejaciones", concede la
declaración de las FARC. "Ello no puede volver a suceder nunca jamás.
Nuestra historia, la de Colombia, tendrá que escribirse de ahora en adelante
desde la voz de quienes proscriban la guerra y otorguen un lugar protagónico a
quienes la padecieron".
El excomandante aseguró que no pretende "justificar
ninguna conducta que resultó violatoria del Derecho Internacional
Humanitario". "Nos haremos cargo de responder por el papel que
jugamos", prometió. Sin embargo, se escudó en que la guerrilla nació
"en defensa de la vida y la reforma agraria y así seguirá siendo",
ahora sí, desde la contienda política o el banquillo.
La presidenta de la sala,
la magistrada Julieta Lemaitre, explicó que el tribunal estudiará de forma
exhaustiva el documento entregado: "Esta versión colectiva que nos
entregaron nos permite agilizar el proceso de investigación".
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