El FMI le sugiere al gobierno restaurar la confianza
para recuperar el camino del crecimiento, pero la prolongada crisis tiene ahora
a la economía en estanflación.
Los hallazgos
principales de la reciente visita del Fondo Monetario Internacional a
Nicaragua, en su declaración publicada este pasado 20 de noviembre por el Fondo
Monetario Internacional (FMI), dentro del marco del Artículo IV del Convenio
Constitutivo del FMI, revelan uno de los escenarios más preocupantes que puede
atravesar una economía.
La economía
nicaragüense se encuentra en una condición conocida como estanflación. La
estanflación (del inglés stagflation, que combina las palabras
"stagnation" e "inflation") es una condición económica en
la cual se observa un incremento general en el nivel de los precios
(inflación), una caída significativa en el crecimiento económico (PIB), y altos
niveles de desempleo. Acá las cifras:
Según el reporte
del FMI, Nicaragua, el PIB real (indicador de crecimiento) se contrajo en un
3.8 por ciento en 2018 y se espera una contracción aun más severa que alcanzará
el 5.7 por ciento en 2019.
La inflación
proyectada para el 2019 es de 6.4% (a raíz de impuestos grabados para productos
de consumo masivo), superior al 3.8 por ciento observado en 2018.
Acompañando a
estas cifras, la tasa de desempleo pudiera alcanzar un 8.5% (cifra de Funides,
2019).
Estas cifras
conjuntamente demuestran el clásico escenario de una estanflación. Sin embargo,
nuestro caso es doblemente preocupante, pues no se ha dado (como suele suceder
en la mayoría de los casos) a raíz de un “shock” externo a la oferta (ej. un
desastre natural), sino por una crisis político-social-institucional que ha
generado una desconfianza generalizada de parte de los actores económicos.
¿Se puede
restaurar la confianza?
Según el FMI, el
principal desafío para la economía nicaragüense para el 2020 será de restaurar
la confianza que permita una recuperación de los flujos de financiamiento
externo para evitar una mayor contracción del crédito y el empleo. La pregunta
del millón es: ¿Cómo hacerlo?
EL FMI reporta
(como algo positivo) que la banca privada cuenta con “buenos colchones” para
enfrentar la reducción de la confianza y del crecimiento económico.
Nos preguntamos
cuáles serán estos colchones, pero, de cualquier modo, el negocio de la banca
no es sentarse en el dinero sino prestar, y mientras las condiciones políticas
y económicas perduren en el país, los ingresos de la banca privada continuarán
reduciéndose, y siempre bajo la sombra de una posible insolvencia relacionada
con la calidad de sus activos financieros si la crisis se extiende.
El FMI también
enfatizó la importancia de la reciente apreciación del córdoba frente al dólar
estadounidense, lo cual, aparte de crear más incertidumbre (por “manosear” el
tipo de cambio y régimen de minidevaluaciones conocido como crawling peg), ha
venido a reducir aún más la competitividad de Nicaragua en el mercado
internacional, particularmente en su relación comercial con Estados Unidos,
nuestro principal socio comercial.
La apreciación
del córdoba viene a encarecer nuestras exportaciones hacia ese país, lo cual
(al menos en teoría) implicaría menores exportaciones hacia Estados Unidos.
Asimismo, dicha
apreciación también viene a reducir el poder adquisitivo de aquellos que
dependen de pensiones de seguridad social o remesas familiares.
Esta apreciación
del córdoba frente al dólar viene a reducir la cantidad de córdobas recibidos
en Nicaragua por cada dólar de remesa, y, en el caso de los pensionados, el
ajuste anual a las pensiones (que antes era del 5 por ciento) se reduce a 3 por
ciento, lo que viene siendo una reducción en las pensiones.
¿Cómo salir de
esta situación? La respuesta es restaurando la confianza, pero no será fácil.
*El autor es
Doctor en Administración Pública
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